Hormigón pretensado, máxima resistencia para nuestras naves industriales

En el proceso de construcción de nuestras naves industriales, se escogió el hormigón pretensado para garantizar la máxima resistencia de la estructura general de las naves.

La resistencia a la tracción del hormigón convencional es muy inferior a su resistencia a la compresión, del orden de 10 veces menor. Teniendo esto presente, es fácil notar que si deseamos emplear el hormigón en elementos, que bajo cargas de servicio, deban resistir tracciones, es necesario encontrar una forma de suplir esta falta de resistencia a la tracción.

El hormigón pretensado es el material predominante en pisos de rascacielos, en cámaras de reactores nucleares, así como en los pilares y núcleos resistentes de edificios preparados para resistir un alto grado de terremoto y protección contra explosiones.

Una ventaja del hormigón pretensado es el empleo de losas, el aumento de las longitudes aumenta el espacio utilizable en los edificios; disminuyendo el número de juntas, lo que conduce a la disminución del mantenimiento durante la vida de diseño de un edificio, ya que dichas juntas son el principal escenario de debilidad en los edificios de hormigón.

Las cargas de peso de nuestras naves industriales, gracias al hormigón pretensado, nos permite garantizar unas estructuras muy sólidas, que se consiguieron a partir del forjado con hormigón pretensado. Una estructura que hace posible conseguir una resistencia de sobrecarga de uso de 3.000 Kg/m2 en la planta baja y de 1.000 Kg/m2 en el primer piso la cual permite una zona de trabajo con maquinaria pesada. Todo ello siempre dentro de la normativa y siendo muy estrictos en cuanto a calidad.

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